HISTORIAS DE REFLEXION
El Espejo del Alma
En un pequeño pueblo rodeado de montañas, vivía un anciano sabio llamado Tomás. Era conocido por su capacidad de dar consejos y su habilidad para hacer reflexionar a quienes lo visitaban.
Un día, un joven llamado Andrés llegó al anciano, frustrado por las constantes peleas con su familia y amigos. Andrés dijo:
— No entiendo por qué todos están en mi contra. Hago lo mejor que puedo, pero nunca es suficiente.
Tomás lo escuchó en silencio y lo llevó a un lago cristalino cerca de su cabaña. Señalando el agua, le pidió que se mirara.
— ¿Qué ves? —preguntó el anciano.
— A mí mismo —respondió Andrés.
Tomás le lanzó una piedra al agua.
— Ahora, ¿qué ves?
— Nada, el agua está turbia.
El anciano sonrió.
— Así es como ocurre con nuestra mente. Cuando estamos llenos de enojo y frustración, nuestra visión de los demás se nubla. Pero si dejas que el agua se calme, volverás a verte con claridad y, lo más importante, verás a los demás con empatía.
Andrés reflexionó sobre estas palabras. Desde aquel día, empezó a trabajar en su paciencia y a buscar la paz interior antes de juzgar a los demás. Con el tiempo, su relación con su familia y amigos mejoró.

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